Por qué Kant es el punto de inflexión

Kant fue la ruptura decisiva con la Ilustración y el primer paso importante hacia el posmodernismo

Kant fue la ruptura decisiva con la Ilustración y el primer paso importante hacia el posmodernismo. A contrario de la concepción iluminista de la razón, Kant sostenía que la mente no es un mecanismo que responde, sino un mecanismo que constituye. Sostuvo que es la mente y no la realidad, la que establece los términos para el conocimiento. Y sostuvo que la realidad se ajusta a la razón y no al revés. En la historia de la filosofía, Kant marca un desplazamiento fundamental desde la objetividad como patrón a la subjetividad como patrón.

¡Espera un minuto!, podría responder un defensor de Kant. Difícilmente Kant se haya opuesto a la razón. Después de todo, estaba a favor de la coherencia racional y creía en principios universales. Entonces, ¿qué hay de opuesto a la razón en ello? La respuesta es que una conexión con la realidad es más fundamental para la razón que la coherencia y la universalidad. Fundamentalmente, ningún pensador que llega a la conclusión de que la razón, por principio no puede conocer la realidad, es un defensor de la razón. Que Kant estuviese a favor de la coherencia y la universalidad es de significado secundario y en última instancia sin consecuencias. La coherencia sin conexión con la realidad es un juego basado en reglas subjetivas. Si las reglas del juego no tienen nada que ver con la realidad, entonces ¿por qué debería todo el mundo jugar según las mismas reglas? Éstas eran precisamente las implicaciones que los posmodernistas eventualmente iban a utilizar.

Kant fue por lo tanto diferente de los anteriores escépticos y de los apologistas religiosos. Muchos escépticos anteriores había negado que podamos saber nada, y muchos apologistas religiosos anteriores habían subordinado la razón a la fe. Pero los escépticos anteriores nunca habían barrido tanto con sus conclusiones. Los escépticos anteriores habrían identificado operaciones en particular y planteado problemas en ellas. Tal vez que una dada experiencia fuera una ilusión -socavando así nuestra confianza en nuestras facultades perceptivas- , o que tal vez es un sueño -socavando así nuestra confianza en nuestra habilidad para es distinguir entre la fantasía y la verdad- , o quizás que la inducción es solamente probabilística, -socavando así nuestra confianza en nuestras generalizaciones- , y cosas así. Pero la conclusión de esos argumentos escépticos meramente sería que no podemos estar seguros de que estamos en lo correcto sobre la realidad. Podríamos estar en lo correcto, concluirían los escépticos, pero no podemos garantizarlo. El punto de Kant era más profundo, argumentando que, por principio, ninguna conclusión alcanzada por cualquiera de nuestras facultades tiene necesariamente algo que ver con la realidad. Ninguna forma de cognición, puesto que todas deben funcionar de cierta manera, nos puede poner en contacto con la realidad. Por principio no podemos, debido a que las facultades de nuestras mentes están estructuradas de alguna manera determinada, decir qué es la realidad. Sólo podemos decir cómo nuestras mentes han estructurado la realidad subjetiva que percibimos. Esta tesis había estado implícita en las obras de algunos pensadores anteriores, incluidos los de Aristóteles, pero Kant lo hizo explícito y sistematizó la conclusión.

Kant es un punto de inflexión en un segundo sentido. Los escépticos anteriores, a pesar de sus conclusiones negativas, seguían concibiendo la verdad como correspondencia con la realidad. Kant dio un paso más y redefinió la verdad sobre bases subjetivas. Dadas sus premisas, esto tiene perfecto sentido. La verdad es un concepto epistemológico. Pero si nuestras mentes están por principio desconectadas de la realidad, entonces hablar de la verdad como una relación externa entre la mente y la realidad no tiene sentido. La verdad debe ser únicamente una relación de coherencia interna.

Con Kant, entonces, la realidad externa queda casi totalmente fuera de la escena, y nosotros quedamos atrapados sin salida en la subjetividad, y es por ésto que Kant es un punto de inflexión. Una vez que la razón es de principio amputada de la realidad, uno entra con ella en un universo filosófico totalmente diferente.

Este punto interpretativo sobre Kant es crucial y polémico . Una analogía puede ayudar a poner el punto en su sitio. Supongamos que un pensador argumentó lo siguiente: "Yo soy un defensor de la libertad de las mujeres. Sus opciones y su poder de elegir entre ellas son cruciales para nuestra dignidad humana. Y soy de todo corazón un defensor de la dignidad humana de las mujeres. Pero debemos entender que el ámbito de decisión de la mujer está confinado a la cocina. Más allá de la puerta de la cocina no debe tratar de ejercer la elección de opciones. Dentro de la cocina, sin embargo, ella tiene un festín completo de opciones, ya sea cocinar o limpiar, ya sea cocinar arroz o patatas, ya sea decorar en azul o amarillo. Ella es soberana y autónoma. Y la marca de una buena mujer es una cocina bien organizada y prolija. " Nadie confundiría a un pensador así con un defensor de la libertad de la mujer. Cualquiera podría señalar que hay un mundo entero más allá de la cocina y que la libertad tiene que ver esencialmente con el ejercicio de elección y con la definición y la creación del propio lugar de uno en el mundo entero. El punto clave de Kant, para trazar la analogía con crudeza, es que se prohíbe el conocimiento de cualquier cosa afuera de nuestros cráneos. Él le da a la razón un montón de cosas para hacer adentro del cráneo, y él es partidario de una mente bien organizada y prolija, pero difícilmente ésto lo convierte en un campeón de la razón. El punto de partida para cualquier defensor de la razón es que hay todo un mundo fuera de nuestros cráneos, y la razón esencialmente tiene que ver con conocerlo.

Moisés Mendelssohn, contemporáneo de Kant, fue profético al identificar a Kant como "el destructor de todo". Kant no dió todos los pasos hasta el posmodernismo, pero sí dio el decisivo. De las cinco características más importantes de la razón Ilustrada -objetividad, competencia, autonomía, universalidad, y el hecho de ser una facultad del individuo- Kant rechaza la objetividad. Una vez que la razón es así aislada de la realidad, el resto son detalles --detalles que serán trabajados a lo largo de los próximos dos siglos. Para la época en que llegaríamos a la concepción posmodernista, la razón ya se vería no solamente como subjetiva, sino también como incompetente, altamente contingente, relativa, y colectiva. Entre Kant y los posmodernistas encontraremos el sucesivo abandono del resto de características de la razón.

El legado de Kant a la siguiente generación es una separación de principio entre sujeto y objeto, entre la razón y la realidad. Su filosofía es, pues, un precursor de las fuertes posturas anti-realistas y anti-razón del posmodernismo .


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